El BUCO - DENTAL paradigma de nuestra cultura institucional
Por Pablo Andres Donadello
Entre los requisitos usuales para el ingreso a un establecimiento educacional para cursar estudios existe la exigencia del tradicional y nunca bien ponderado “certificado buco dental”, sin el cual el estudiante se encontrará a merced del plantel administrativo y de las más diversas presiones durante lo que dure el año lectivo.

El famoso “buco dental” parece ser de suma importancia para la vida del educando mientras éste permanezca bajo la tutela de las autoridades educativas empeñadas en cumplir al pie de la letra con puntuales requisitos ministeriales.
Quizá su presencia en el legajo -entre otras importantes documentaciones personales como la vacuna antitetánica o la dosis del Bacilo Calmette-Guerin- tenga sentido si existiese algún concreto y efectivo plan de salud bucal. Pero no es así. La existencia de la mayoría de estas normas es vana ya que sufren del habitual vicio del sinsentido. La exigencia de ciertos requisitos es enteléquica ya que muelas y dientes caerán maltratados uno tras otro ante las imbatibles cargas de las caries sin que las autoridades de salud ni las educacionales intenten nada para detenerlo. Los padres, bien gracias y los chicos de la cantina al kiosco ocupadísimos en destruir partes primordiales de su aparato masticador. Mientras tanto, el buco dental yace, amarillento y prolijamente estampillado por el Colegio de Odontólogos entre una parva de papeles mal abrochados, durmiendo el sueño eterno mientras recuerda haber nacido tras una vaga y casi superficial inspección de las fauces del alumno.
El “buco dental” en su parte inferior indica desesperado que el niño SÍ NECESITA TRATAMIENTO, pero lo que no sabe es que a su mensaje nunca nadie le brindará una respuesta satisfactoria.

Cultura + I.V.A. nos da la posibilidad de descubrir nuevos y viejos talentos, de sorprendernos con historias autóctonas y ajenas, de sumergirnos y sumergir también al lector, en mundos desconocidos, invitándolo a realizar su aporte, convencidos que en la interacción está la verdadera construcción de la cultura.
Buscamos el valor agregado en cada espacio, porque la cultura, es masiva en toda su expresión, cuando somos capaces de descubrirla.